El aceite de oliva extra virgen es la más noble de las grasas vegetales por su calidad y sus cualidades beneficiosas para la salud, es el pilar de la dieta mediterránea, una de las dietas más sanas del mundo, no puede faltar en una alimentación saludable.

Es un alimento con alto contenido en sustancias antioxidantes y vitaminas, especialmente la vitamina E (tocoferol). También es rico en otros compuestos naturales como los carotenos y polifenoles, cuya concentración varía en función de la madurez de la aceituna y la tecnología de obtención. Este aceite, consumido junto a una dieta tipo mediterránea, es beneficioso para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Numerosos estudios demuestran el poder antiinflamatorio de los polifenoles que ayudan a proteger de la alterosclerosis.

Además, el aceite de oliva es rico en ácido oleico (C18:1). Se trata de un tipo de grasa monoinsaturada (AGMI) cardiosaludable, ya que aumenta el colesterol HDL (bueno), sin aumentar el colesterol total en sangre.

Algunos estudios indican dietas ricas en aceite de oliva podrían proteger de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de mama. Además podrían ayudar a controlar la obesidad y la diabetes tipo 2.

Al ser una grasa, el aceite de oliva es un alimento que debe ingerirse con moderación, ya que aporta muchas calorías. Mientras que un gramo de grasa contiene 9 kilocalorías, un gramo de hidratos de carbono o proteínas tiene 4 kilocalorías. Es recomendable no soprepasar 30 gramos al día, es decir, no más de 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva al día como máximo.